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Siete años de Mordaza

24/11/2011

La ley impulsada por Hugo Chávez en el 2004, ha demostrado ser cercenadora de libertades y generadora de censuras y autocensuras, es una ley que contradice los parámetros de protección a los derechos humanos.

En una controvertida decisión que profundizó las divisiones en nuestro país, la Asamblea Nacional aprobó el 24 de noviembre de 2004 la "ley mordaza", vigente desde el 7 de diciembre del mismo año, que desde entonces otorga al actual Presidente una mayor concentración de poder político.

La ley impulsada por Hugo Chávez, obliga a todas las radios y televisoras a transmitir las cadenas y los mensajes que el Ejecutivo considere necesarios. Es una ley que en la práctica ha venido a constatar lo que se afirmó, ha demostrado ser cercenadora de libertades y generadora de censuras y autocensuras, es una ley que contradice los parámetros de protección a los derechos humanos.

Según el argumento del gobierno, con la nueva ley de responsabilidad social de radio y televisión se democratizaría el acceso a los medios, se protegerían los derechos de los niños y se impulsaría la producción audiovisual nacional, al exigir un mínimo de presencia local en la radio y la televisión.

Además, reglamentaría los contenidos sexuales y violentos en la pantalla chica. Cabe preguntar: ¿Se ha democratizado el acceso plural a la información, a las opiniones como una condición para la democracia? ¿Se ha democratizado la propiedad y el control de los medios?

¿Se les está garantizando a los venezolanos la libertad de expresión? ¿Por qué se le pasa ­nuevamente­ una factura a un medio de comunicación como Globovisión? Acosar a los medios, amedrentar a los periodistas, establecer mecanismos de censura y de autocensura, lograr que los periodistas critiquen y denuncien a sus colegas en lugar de investigar la corrupción y los desatinos políticos, aprobar leyes para desarticular las empresas periodísticas y reemplazarlas por canales de difusión oficialista son herramientas de gobierno que conducen al mismo objetivo: eliminar el disenso.

Como sabemos, el gobierno está concentrado en manos de la voluntad de una sola persona. Basta leer el diccionario para saber que eso se llama "autocracia", un sistema, que por definición, no reconoce límites, porque precisamente, no acepta la libertad del otro.

Por eso, en ese esquema, las alusiones que haga un gobierno en cuanto a su interés de alcanzar mayores estándares de pluralismo son, en principio, sólo una coartada para escamotear las verdaderas intenciones del poder. Para un gobierno autoritario, no hay libertad de expresión e información, porque siempre dirá: hay medios opositores, que lideran una embestida de la oposición contra el gobierno.

¿No es esto lo que manifiesta todos los días el presidente Chávez? En esa visión el gobernante considera que tiene derecho a defenderse contra los ataques agresores y considerar a los periodistas como sus enemigos. Para el gobernante autócrata no hay mayorías ni minorías que deban ser igualmente respetadas, sólo hay un gobierno frente a los disidentes que deben ser acallados, un eufemismo de supresión.

Enseñaba el politólogo Norberto Bobbio que la verdadera prueba de fuego de una democracia es qué hacer con el disidente, si lo tolera o lo reprime. Sólo semejante cariz autocrático del poder puede explicar los ataques que está sufriendo la libertad de expresión en nuestro país.

Sixto Medina

Fuente:
Tal Cual